En el escenario incomparable de La comarca de La Vera, unas geografías inundada de naturaleza que vive aprisionada entre la Sierra de Gredos y las ricas vegas del río Tiétar.
Un mundo de sierra por donde se descuelgan cientos de gargantas y cursos de agua que alimentan no solo el turismo sino una vegetación desbordada.
La Vera, es un corredor natural de pequeños pueblos que se agarran a las laderas de la sierra, una geografía que condiciona su arquitectura, su forma de vida y su rica gastronomía.
Es el río Tiétar el que marca las lindes de las tierras del Campo Arañuelo, un escenario distinto de campos de cultivos, miles de hectáreas, donde crece el tabaco y el afamado pimentón de la vera. Campos vivos que van dando paso a una dehesa abierta que se pierde en el horizonte de la muralla de Monfrague.
Las comarcas de la vera y el campo Arañuelo es un grato viaje para descubrir también la monumentalidad y los ecos de la historia , un pasado latente que se refleja en la arquitectura serrana, donde asoman un laberinto de estrechas calles, antiguas Juderías donde viven los recuerdos, para acercarse a un desfile de museos y centros de interpretación, espacios que atesoran un rico patrimonio cultural y los usos y costumbres de otros tiempos.
La ruta de la historia también tiene un largo camino del conocimiento, desde el Castillo de Jarandilla de la Vera, el Monasterio Jerónimo de Yuste, yacimientos arqueológicos y restos romanos en, Albalat y Talavera la Vieja y ya en tierra de reconquista el castillo de Belvís de Monroy.
Para los amantes de los grandes espacios abiertos, quizás estas tierras sean su gran destino. Cientos de kilómetros de rutas para practicar, senderismo, cicloturismo, barranquismo y turismo acuático.
Estas tierras son un importante corredor ecológico y vía de migraciones de aves donde los embalses de Arrocampo, Valdecaña, los pinares del Tiétar y el mismo Parque Nacional de Monfrague constituyen, por sí solo, miradores, únicos y privilegiados.
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