Escondido entre los Montes de Traslasierra y las tierras bajas de granadilla, estas comarcas son puerta natural entre Extremadura y la meseta castellana.
Un paso que ha servido durante siglos para el asentamiento de las distintas culturas que han ido dejando su huella en espacios únicos, como los restos de la ciudad romana de Caparra, Las Termas Romanas de Baños de Montemayor, la Judería de Hervás, la antigua Villa Medieval de Granadilla y las losas milenarias de la Vía Romana de La Plata.
La caprichosa orografía de estas tierras se reparte entre la sierra y el llano, paisajes de montaña alfombradados por espesos bosques de castaños que se agarran a las estribaciones de las sierras y campos adehesados que se pierden en el horizonte.
Un paisaje de montaña salpicado de pequeños pueblos serranos que se apiñan en torno a su iglesia campanario. Un escenario de naturaleza que se asoma a través de Férreos miradores, a la inmensidad de la dehesa y al mar interior del embalse de Gabriel y Galán.
Son las aguas del río Alagón y las gargantas del río Ambroz las que riegan y dan vida a estas tierras. Aguas que se descansan en el embalse de Gabriel y Galán, que da forma y vida a uno de los grandes humedales y zona de especial protección para las aves y en especial, grandes concentración invernales de Grullas.
Para el viajero que quiera perderse por los paisajes de la comarca, encontrara un maravilloso mundo entre la sierra y el llano, donde descubrirá una naturaleza mágica que esconde una arquitectura serrana, de estrechas callejuelas, una naturaleza, donde se sienten los ecos de la historia.
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