Quizás sea el sabor de la primavera o la merecida recompensa del laborioso y delicado trabajo de millones de pequeñas abejas recolectoras, que recorren los campos buscando el preciado néctar de las flores. El blanco de la Jara y el azul del tomillo. Los aromas frescos de la flor de Azahar, de Lavanda, del Eucalipto, del Pino y de la Acacia. Un infinito catálogo que, tras la delicada visita de las abejas y un complejo proceso, se trasforman en mieles con marcados matices de las variedades de plantas de las que provienen.
Podemos decir que la apicultura es otra forma de ganadería extensiva, un sector desconocido por los consumidores que solo conocen y disfrutan gastronómicamente del producto final, la Miel. La apicultura es patrimonio de todos los campos extremeños, un bien de valor incalculable para la conservación de la naturaleza que se acentúa en algunas comarcas extremeñas donde la apicultura adquiere verdadera relevancia.
Al oeste de la provincia de Cáceres, entre valles y sierras, la comarca Villuercas Ibores, atesora los sabores excepcionales de la Miel, DOP. Villuercas Ibores. Una miel de montaña, de frondosos bosques de castaños, de rebollares y robledales, donde crece un ecosistema de media montaña escondido entre los plegamientos de las sierras de la Venta, del Carabal y de Ortiguela.
También en la comarca de las Hurdes, se siente y se vive la miel intensamente, aquí el paisaje de las colmenas nos acompaña por todos los valles de su geografía. Siendo una de las mayores productoras de España, la comarca cuenta con una larga tradición y experiencia apícola, que se ve reflejada en el Centro de Interpretación de la Miel, de la alquería de Ovejuela, de Pinofranqueado. La Feria Apícola de las Hurdes, y las Jornadas de la Miel, de Caminomorisco y en el centro de Actividades sobre las Abejas y la Biodiversidad, en la población de, Higuera de Albalat.
En la provincia de Badajoz, la población de Fuenlabrada de los Montes, es la capital de la miel, la que junto con todos los pueblos de La Siberia se dedican casi en exclusiva a la producción de miel, atesorando conocimientos y sabores que se pueden ver y sentir en él, Museo de la Miel de Fuenlabrada y en un intenso, Apiturismo, que recorre toda la comarca, junto con un abanico de empresas y tiendas gourmet, donde el viajero puede llevarse uno de los mejores recuerdos de estas tierras, la Miel.
Son un abanico de actividades ligadas al turismo apícola, experiencias agroturísticas que se adentran en un acercamiento al territorio de las abejas, visitando las colmenas, practicando la extracción de la miel, y degustando catas de miel, polen y jalea Real.
Desde siempre todas las culturas que se asentaron en tierras extremeñas utilizaron la miel como único producto edulcorante, algunos como los Mozárabes y Judíos nos dejaron un rico legado gastronómico que aún hoy se mantiene vivo en las cocinas y fogones de restaurantes y obradores, donde la miel es protagonista.
La miel en Extremadura nos ofrece un interesante recorrido gastronómico, un viaje de dulces sabores que camina por toda su geografía. En las comarcas del norte encontramos el Cabrito con miel y las Costillitas de pastor con perlas de miel. La Ensalada de pollo templada en salsa de miel y la Ensalada tibia con Queso de cabra y pasas con miel. La herencia judía del Valle del Ambroz nos ofrece las Berenjenas rebozadas con miel, la Ensalada de Espinaca con aliño de miel y los Lomitos de cordero con frutos secos y miel. En el valle del jerte se abre un extenso recetario, donde destaca un rico helado de cereza y miel. Más al sur los recetarios se abren con los Costillares de ibérico a la brasa en aderezo de miel, los Medallones de ibéricos caramelizados a la miel y el Cochifrito barnizado a la miel.
Los postres encontraron hace ya tiempo su particular paraíso en los sabores de la miel, mil recetas guardadas en el saco de la historia caminan por los conventos y monasterios, avivando las fiestas populares y endulzando la vida de los pueblos. Un largo recetario de dulces tentaciones, donde aparecen, las Roscas de Muérdago, las populares, Torrijas, la Técula –Mécula de Olivenza, el Bollo Turco de Jerez de los Caballeros y las Floretas.
Para el viajero que quiera adentrarse por la geografía de los dulces sabores, descubrirá una gastronomía en perfecta armonía con los sabores de campo, aromas frescos que endulzan la vida con la mejor Miel del Mundo.
By. González Borrallo.
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